lunes, 14 de enero de 2019

EL AURA


El aura existe y se puede ver 

Existe un mundo energético (paralelo a nuestro mundo material) que puede ser visto -y de hecho lo es- por muchas personas que deciden despertar y aprovechar las potencialidades extrasensoriales que todos tenemos, pero que poco a poco hemos ido abandonando.

El aura (y sus característicos colores) es un ejemplo más de las maravillas que una persona puede observar y descubrir cuando decide asomarse al mundo energético del que también formamos parte.



1. QUÉ ES EL AURA

El aura es una envoltura electromagnética que en forma de óvalo rodea a todos los seres vivos, conectándolos con el universo y con su entorno físico.

El aura mantiene interconectados cuerpo, mente y energía, y ofrece a los seres vivos cierta protección a nivel energético contra todas las agresiones de tipo energético, emocional y/o traumático a los que estamos expuestos en el día a día (se trata de una especie de "escudo energético" contra aquellas situaciones que pueden afectar negativamente a nuestro nivel de vibración). Tiene forma de "huevo multicolor" y se extiende entre 1 y 3 pies de distancia del cuerpo físico.


Es por tanto un campo energético que emana directamente de los chakras (los centros energéticos del cuerpo que regulan nuestro nivel de energía) ofreciendo una proyección ampliada de éstos, y emitiendo diferentes colores según su estado de equilibrio o desequilibrio. Por tanto se trata de una manifestación de nuestros chakras (de nuestro nivel energético) y nos da información sobre su estado adecuado o inadecuado (recomendamos visitar la entrada de este mismo blog destinada a los chakras).

De esta forma el aura toma información de los 3 elementos de los que estamos compuestos y nos muestra su estado: (1) de nuestro cuerpo, (2) de nuestra mente y (3) de nuestra energía -a través de los chakras-, codificándolos en su lenguaje de colores, y proyectándolos hacia afuera con el objetivo de atraer a personas, situaciones, experiencias y energías de ese mismo color y nivel de vibración.

Ésta es la explicación de la premisa básica de la conocida "ley de la atracción" que afirma que desde el punto de vista metafísico "los iguales se atraen", ya que las cosas que vibran al mismo nivel tienden a encontrarse irremediablemente. De ahí también la importancia de tener un aura fuerte que nos proteja contra agresiones y nos atraiga cosas buenas a nuestra vida.


2. LOS COLORES DEL AURA Y SU INTERPRETACIÓN

Cuando en una aura predomina en términos generales un sólo color (es monocromática) entonces decimos que es "armónica". Por el contrario, si tiene dos o más colores entonces tendremos que hablar de aura "inarmónica".


La información que da el aura resulta de gran interés y utilidad a nivel físico, personal y espiritual. Observando una aura, los colores de su parte más externa (sus bordes) van cambiando constantemente en cada momento (están como en movimiento entremezclándose una y otra vez), si bien eso no ocurre en la parte central donde los colores están quietos.

En un aura vista de frente:

1) La parte inferior (la zona de los pies) representa la energía del presente que se manifiesta en este momento.

2) La parte izquierda (vista de frente) representa el pasado, siendo la energía que nos ha influido anteriormente.

3) La parte derecha (vista de frente) representa el futuro, siendo la energía que desea entrar y que nos dará pistas sobre futuros acontecimientos que viviremos y decisiones que tendremos que tomar.

4) En la parte superior (la zona de cabeza) encontramos el "campo creador", que es donde diseñamos y se manifiestan energéticamente nuestros pensamientos.

5) Y en la parte central (la zona que discurre entre el cuello y el ombligo) encontramos el "rayo" o "color del alma", y a diferencia del resto esta zona cambia de color una vez cada 7 años, sirviendo de pauta hacia qué misión o propósito tenemos en la vida en este momento.

a) Cuando los colores de los bordes exteriores del aura son iguales al color de la parte central (tenemos un aura "armónica") lo cual significa que vamos por buen camino en nuestra evolución personal.

b) Por el contrario, si los bordes presentan colores distintos al "rayo del aura" (tenemos un aura "inarmónica") lo cual indica que la persona está distribuyendo su energía entre demasiadas cosas, necesita tomar decisiones y hacer cambios en su vida. 


El tono del color y el nivel de brillo del aura también nos ofrecen diferentes matices a la hora interpretarla: no es lo mismo por ejemplo tener un aura en un tono verde claro a que ésta se vea verde oscuro.

a) Si un aura adquiere un color cálido (rojo, naranja o amarillo) nos encontramos ante un "guerrero de la luz": una persona que aún está poniendo orden en su vida y que sigue en la búsqueda de su verdadera identidad y misión como ser. Necesita aún información y respuestas que le ayuden a encontrar su papel en el mundo.

b) Si el aura adquiere un color frío (verde, azul, violeta o blanco) nos encontramos ante un "trabajador de la luz": una persona que ya posee la iniciación y conexión necesarias para contribuir y ayudar a la elevación de la humanidad sirviendo a los demás de guía, terapeuta, como inspiración o puente hacia su propia conexión interior.



3. CÓMO PROTEGER EL AURA

Las auras pueden tener fugas de energía provocadas por traumas, agotamiento, exceso de preocupaciones mentales, existencia de enfermedades, etc. apareciendo visualmente sobre ella como bordes o zonas oscuras. Son zonas por donde se escapa la energía.

Si la persona no se ocupa de restablecer la forma y la energía adecuada en el aura, ésta va perdiendo tamaño y capacidad de protección ante todas las experiencias inarmónicas que nos dañan en el día a día. Y si esta situación se prolonga en el tiempo puede hacer que los "miasmas" (ver entrada de este blog sobre el "péndulo hebreo") vayan penetrando a través de las capas del aura, llegando finalmente a desembocar en una enfermedad.

Para proteger el aura se recomienda cuidar las relaciones con los demás (evitar malas energías, tomarse los problemas a la tremenda, desequilibrios emocionales y relaciones tóxicas), solucionar y evitar los conflictos y situaciones que drenan nuestra energía, llevar una correcta alimentación, descansar adecuadamente, realizar ejercicios de respiración, meditación o relajación, calmar la mente, entrar en contacto con la naturaleza, tener actividades de ocio con las que disfrutemos y nos desestresemos (quedar con amigos y vida social, practicar algún deporte o hobby, disfrutar de la familia...). En definitiva, hacer todas aquellas actividades que elevan nuestra frecuencia vibracional (nos llenan de energía y nos hacen sentir bien).


Practicar reiki es otra de las actividades más recomendables para recargarse de energía, equilibrar los chakras y regenerar y proteger nuestra aura en tiempo récord (de forma instantánea). Hacerse regularmente limpiezas energéticas (como por ejemplo la técnica del "péndulo hebreo") y protegerse adecuadamente de las malas energías a través de diferentes técnicas (inciensos, rosas de Jericó, visualizaciones como la "ducha del aura", etc.) son también actividades muy recomendables para mantener sana y fuerte nuestra aura.

La verdadera clave para que nuestra aura sea armónica es rodearse de personas, situaciones, experiencias, proyectos y energías armónicas; es decir, mantenerse alejado de todo aquello que ya no te llena o que simplemente ya no vibra contigo (situaciones desagradables o que pueden originar sufrimiento innecesario que drene nuestra energía).


4. LAS CAPAS DEL AURA

Está compuesto por 7 capas las cuales se interrelacionan con los 7 chakras:


a) Capas pertenecientes al mundo físico:

1) Cuerpo etéreo (1ª capa): relacionada con el chakra raíz, con nuestro mundo físico y ganas de vivir. En esta capa se refleja nuestro apego al lugar donde vivimos y a los placeres terrenales. Tiene color azul claro brillante.

2) Cuerpo astral emocional (2ª capa): relacionada con el chakra sacro, con nuestro mundo emocional y afectivo. En ella residen nuestros deseos y temores. Tiene cierta autonomía respecto del cuerpo etéreo, pudiendo desprenderse de él durante el sueño o en meditaciones. Tiene un color amarillo pastel.

3) Cuerpo mental (3ª capa): relacionada con el chakra del plexo solar, con nuestra mente y mundo mental, racional e intelectual. Es la manera en la que se expresa nuestro intelecto y cuando funciona adecuadamente manifiesta claridad de pensamiento. Su color es variable en función de la naturaleza de los pensamientos que concebimos.

Estas 3 primeras capas están muy vinculadas con el plano físico y las enfermedades (si es que algún "miasma" penetrase desde la capa 7 y llegase hasta alguna de estas capas).

b) Capas pertenecientes al mundo mental-emocional:

4) Cuerpo astral (4ª capa): es un espacio de transición y comunicación entre el mundo físico (constituido por las 3 capas anteriores) y el mundo espiritual (formado por las 4 capas siguientes). Es la capa del amor, y está relacionada con el chakra corazón. Actúa como una especie de purificador de las energías terrenales al irse elevando hacia lo más espiritual. Aquí se encuentra el archivo akáshico, un registro donde se encuentra la memoria de las sucesivas reencarnaciones por las que hemos ido pasando.

A partir de esta capa, si seguimos avanzando, las capas se van tornando hacia un rosado difuminado.

c) Capas pertenecientes al mundo espiritual:

5) Cuerpo del patrón etérico (5ª capa): aquí radican nuestras posibilidades de expresión y creatividad, está relacionada con el chakra de la garganta. Se trata de un paso más en el camino del encuentro con nosotros mismos.

6) Cuerpo espiritual o celestial (6ª capa): representa todo nuestro mundo intuitivo, es decir, la posibilidad de percibir la verdad sin ayuda de la razón. Está relacionado con el chakra del tercer ojo. Es un paso más en el camino de nuestra espiritualidad.

7) Cuerpo divino o causal (7ª capa): representa el punto máximo de nuestra evolución, cuando más cerca nos encontramos de sintonizar con las energías cósmicas universales. Está relacionado con el chakra corona. 



Por último señalar que vivimos en un mundo material que es la suma de materia más energía. Es por ello que además de los seres humanos, también tienen aura todos los animales e incluso los objetos capaces de almacenar energía.


5. CÓMO VER EL AURA

Todo el mundo a priori tiene capacidad para ver el aura.

Sin embargo, uno de los requisitos para poder observarla es tener mínimamente estimulada la glándula pineal de nuestro cerebro, o dicho de otra forma: haber "abierto el tercer ojo". En principio todos nacemos con él abierto y así lo mantenemos a lo largo de nuestros primeros años de vida mientras somos niños; sin embargo, éste tiende a cerrarse o "calcificarse" en la mayoría de los casos a medida que vamos creciendo y la parte racional (hemisferio derecho del cerebro) se va apoderando de nuestro cerebro en detrimento del mundo creativo y la imaginación (hemisferio izquierdo).

El "tercer ojo" (o ajna) es el chakra ubicado a la altura de la frente, el cual una vez estimulado y abierto permite a la persona ver e incluso interactuar con la realidad del mundo energético y espiritual (ver y sentir la energía, contactar con nuestros ángeles y seres de luz, desarrollar la intuición, desarrollar los dones que posea, etc.). Y una de las potencialidades que nos permite explotar la apertura del tercer ojo es la visión del aura.


¿Y cómo abrir el tercer ojo?

Hay varias actividades que contribuyen a la estimulación y descalcificación de la glándula pineal, entre ellas la meditación, la visualización y los ejercicios de respiración y relajación. No obstante, y basado en la propia experiencia personal, la realización de sesiones de reiki de forma regular (a través de las cuales se trabaja energéticamente entre otros el chakra del tercer ojo) es la forma más rápida, sencilla y efectiva de conseguirlo. 

Eso sí, debe existir regularidad y continuidad (en mi caso fue a la sexta o séptima sesión de reiki cuando comencé a visualizar la famosa "luz morada" que desprende el chakra ajna, señal de que tu tercer ojo está siendo abierto). No obstante, lo ideal sería combinar varias de estas acciones: reiki + meditación + realización de limpiezas energéticas.

Una vez estimulado el tercer ojo, para ver el aura se suele usar la técnica de la "visión periferica": delante de un espejo mira hacia tu reflejo, coloca tus ojos con la mirada perdida (como comúnmente se dice "mirando al infinito", como cuando tratamos de ver los objetos tridimensionales en los famosos libros 3D tipo "El ojo mágico" y en los cuales dejamos los ojos en posición casi bizca). Prolonga está situación durante unos minutos mientras te relajas y respiras de forma rítmica y pausada (céntrate en respirar y sigue con la "mirada perdida"). Al cabo de unos minutos comenzarás a ver un halo de luz brillante que recubre el perímetro de tu cuerpo (la primera capa del aura: el cuerpo étereo o cuerpo energético) y tras ella, si aguantas en esta situación, empezarás a distinguir los colores del resto de capas del aura, primero de una forma más sutil y transparente, y después de manera más intensa y colorida, viendo incluso cómo tu cuerpo es envuelto por esta masa de colores en movimiento que te pasan por delante y por detrás.

Por último comentar que como cualquier actividad, la práctica y la paciencia son las claves para conseguirlo y perfeccionar después la visión del aura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario